Para la defensa de César Sena no hay certezas ni pruebas del femicidio de Cecilia Strzyzowski
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Para la defensa de César Sena no hay certezas ni pruebas del femicidio de Cecilia Strzyzowski

La defensora Gabriela Tomljenovic sostuvo que la acusación contra César Sena se apoya en “suposiciones” y no en pruebas científicas concluyentes. Puso en duda la identificación de los restos hallados, la reconstrucción de los movimientos hacia Campo Rossi y hasta el uso de los mensajes y cámaras: “No hay certeza de que quien causó la muerte a Cecilia es César”.


13/11/2025
 /  libertaddigital.com
 -  Sociedad  /  Redacción: Gabriel Bobis

Libertad Digital

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En la recta final del juicio por jurados por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, la defensa de César Sena eligió atacar el corazón probatorio de la acusación. De pie, frente al jurado, la abogada Gabriela Tomljenovic resumió su tesis en una frase:“No hay certeza de que quien causó la muerte a Cecilia es César”.

Y avanzó un paso más: cuestionó que siquiera esté científicamente acreditado que los restos óseos analizados pertenezcan a Cecilia y que la reconstrucción del plan criminal, tal como la plantea la fiscalía y las querellas, repose sobre “interpretaciones”, “recortes” y “omisiones”.

 

La acusación quiere que ustedes le pongan nombre y apellido a restos que la ciencia no pudo identificar”, insistió, antes de pedir un veredicto de no culpabilidad para su defendido.

Una sola situación de violencia y “sin patrones de violencia de género”

Tomljenovic retomó primero el eje de la relación de pareja. Se apoyó en la declaración de la psicóloga de Cecilia, quien habló de un único episodio de violencia física.

Según la abogada, esa profesional fue clara en dos puntos:

  • No advirtió patrones ni sesgos de violencia de género en Cecilia.

  • Cecilia “podía autodeterminarse” y hasta había decidido iniciar una terapia de pareja.

“Si ella hubiese sido una persona que se sentía oprimida, aislada, que no estaba bien con su pareja, no hubiese proyectado con César, no hubiese querido continuar con esa relación ni hacer terapia para superar las diferencias”, planteó.

Además subrayó la diferencia de edad en los inicios del vínculo —César tenía 17 años y Cecilia 28— para remarcar, desde su visión, que la dinámica de poder no encaja en el esquema clásico de un femicidio “precedido por años de violencia”.

También recordó que, según los testimonios y peritajes, no se hallaron denuncias previas por violencia de género radicadas por Cecilia contra César ni por otras eventuales parejas.

“La investigación ya vino direccionada”

La defensora volvió sobre una idea que ya había planteado en su alegato inicial: que la investigación nació con una única hipótesis y nunca miró a otro lado. Citando al oficial Silva, quien relató una reunión en la comisaría Tercera en los primeros días de la pesquisa, sostuvo que desde ese encuentro “ya se hablaba directamente de la familia Sena y de la muerte de Cecilia”.

“La fiscalía fue por una postura y nunca más se apartó. No se trabajó con la objetividad que se debía. No se exploraron otras variables de qué pudo haber ocurrido”, afirmó.

En la misma línea, apuntó contra el trabajo de la perito informática Pasarelo: dijo que la orden fiscal fue explícita —“buscar información vinculada a violencia de género por parte de César o su familia”— y que la especialista no verificó por sí misma la identidad de los interlocutores, sino que trabajó con nombres que le llegaron “dados”.

Hay muchas suposiciones y pocas certezas. Hasta quién escribe del otro lado se da por sentado”, remarcó.

Antenas y tiempos en Campo Rossi: “La matemática no cierra”

Uno de los tramos más técnicos del alegato estuvo dedicado al análisis de las antenas de telefonía, en base a la declaración del perito Bagatoli.

Tomljenovic recordó que el experto aclaró dos puntos fundamentales:

  • Las antenas no ubican personas, sino dispositivos.
  • No permiten saber cuántas personas iban juntas ni quién tenía cada teléfono.

A partir de ahí, tomó los horarios que el propio perito fijó para el celular terminado en 6406, atribuido por la acusación a César Sena, y los resumió así:

  • Hasta las 19.27, el teléfono impacta en el área de José María Paz / casa de los Sena.
  • A las 20.01, ya se registra cobertura en Puerto Tirol.
  • A las 20.45, un impacto en Margarita Belén.
  • A las 20.59, nuevamente señal en Resistencia.

Según la defensora, incluso aceptando —“solo a los fines de la discusión”— que los dispositivos estaban efectivamente en manos de César y Gustavo Obregón durante todo el trayecto, el tiempo disponible en Campo Rossi sería, como máximo, de 33 a 45 minutos.

“La lógica, la matemática básica, nos indica que en 33 o 45 minutos nadie explicó cómo se podría haber quemado un cuerpo como el que describió la antropóloga. Y no escuchamos una sola explicación de la acusación sobre eso”, dijo.

Cuentas, búsquedas y una computadora con varias manos

Tomljenovic también puso bajo la lupa el bloque de prueba vinculado a las búsquedas en Google atribuidas a la cuenta de César.

Recordó que el analista Escobar admitió que la cuenta estaba abierta en varios dispositivos y que no se registró ni peritó la dirección IP de las conexiones para determinar desde qué equipo se hicieron esas búsquedas ni quién las realizó.

“Se mostró una lista de títulos impactantes, pero el propio testigo reconoció que no puede saber quién hizo cada búsqueda. Es otra suposición más, no una certeza”, afirmó.

Allanamientos, perros y restos: dudas sobre los hallazgos

La defensora dedicó otro tramo largo a cuestionar los dos allanamientos en la casa de los Sena (9 y 24 de junio) y los procedimientos donde se secuestraron restos en el barrio Emerenciano y en Campo Rossi.

Recordó que:

  • El 9 de junio, con perros entrenados para buscar personas vivas y restos humanos, no se encontraron huesos ni billetera, pese a que el can recorrió la zona de la habitación 3.
  • El 24 de junio, más de diez días después y con todos los imputados ya detenidos, sí aparecieron restos óseos y la billetera quemada atribuida a Cecilia.

La defensa remarcó, además, que no hubo una consigna policial permanente entre un allanamiento y otro y que un oficial terminó admitiendo que no se había dejado constancia formal de custodia del lugar.

Tomljenovic también repasó el procedimiento del 18 de junio, cuando se hallaron restos de una valija, cables, partes de celulares, un anillo y una cadenita en un descampado del barrio Emerenciano. Subrayó que cuando llegó la licenciada Ferreira, la zona ya estaba perimetrada por otro personal no identificado en el debate.

Luego retomó otro dato llamativo para la defensa: “La cadenita aparece primero en el descampado y dos días después el dije aparece en Tirol. Nadie explicó cómo se dio esa secuencia ni quién investigó esa línea. Para esa fecha, todos los imputados ya estaban detenidos”.

No se abrió ninguna causa paralela para investigar quién pudo haber quemado esos objetos. Esa es otra muestra de una investigación con ‘mirada de túnel’”, cuestionó.

Cámaras, videos y un “cine mudo” poco confiable

En cuanto a las filmaciones, Tomljenovic apuntó al trabajo del policía Alexis Cruz Escobar, quien armó el video resumen de movimientos de vehículos y personas.

Resaltó que:

  • Escobar no es perito ni especialista en evidencia digital.
  • No realizó las extracciones originales de las cámaras, sino que trabajó con material que “ya le llegó armado” en pendrives o DVD.
  • No hubo un testigo técnico que explicara cómo se garantizó la integridad de esas grabaciones (horarios, sincronización, posibles cortes de luz, etc.).

La defensora recordó que, durante el contrainterrogatorio, Escobar admitió que no podía ver a César ni a Obregón dentro de los vehículos, pese a que en su declaración inicial describía “ahí va César”, “ahí va Gustavo”:

“Cuatro, cinco, seis veces le pregunté si los veía. Todas las veces la respuesta fue ‘no’. Sin embargo, nos relató la película como si los tuviera en primer plano”, ironizó.

También cuestionó el uso del bombero Esquivel como una suerte de “intérprete” de los gestos de Obregón en los videos del allanamiento en Campo Rossi: “El cine mudo en su máxima expresión. No se puede condenar a nadie sobre la base de lo que un testigo ‘cree’ que otro dijo gesticulando en un video sin audio”.

Restos óseos

Tomljenovic no esquivó el tema más sensible: los restos óseos analizados por la antropóloga forense. Recordó que la profesional describió huesos “100 % calcinados”, pertenecientes a un esqueleto adulto, pero señaló que:

  • No se pudo determinar el sexo.
  • No se pudo establecer una edad aproximada.
  • No se pudo extraer ADN útil para una comparación.
  • La odontóloga forense no pudo trabajar porque solo se recuperaron raíces, sin coronas dentarias.

“La antropóloga no identificó a la persona. La genetista no pudo obtener ADN. La odontóloga no pudo hacer su estudio. No hubo un médico forense que nos hablara de causa de muerte. Sin embargo, el Ministerio Público Fiscal quiere que ustedes concluyan que esos restos son de Cecilia Strzyzowski”, sostuvo.

Y remató: “La ciencia no pudo poner el nombre. La acusación quiere que lo pongan ustedes. Eso no es certeza, es una invitación a completar un rompecabezas con piezas que no encastran”.

Cruce con la defensa de Marcela Acuña

En un tramo de su alegato, Tomljenovic incluso tomó distancia de la estrategia de la defensora de Marcela Acuña, Celeste Ojeda, quien había afirmado que su asistida vio “un bulto” y que “tiene que procesar que lo que había ahí era un cuerpo”.

“Lo peor que puede hacer una defensa es poner palabras en boca de su defendida. ‘Tiene que procesar que lo que había ahí era un cuerpo’ lo dijo la defensora, no lo dijo Marcela. Eso es una interpretación interesada para mejorar la situación de su clienta, pero no es prueba. No podemos condenar a César Sena por una frase lanzada por la defensa de otra imputada”, advirtió.

La jueza la interrumpió cuando intentó avanzar sobre cuestiones procesales (como el alcance del encubrimiento de padres a hijos), pero le permitió seguir al hablar del principio de duda.

“Decir ‘no culpable’ no es negar el dolor de nadie”

Hacia el final, Tomljenovic volvió sobre el estándar probatorio que debe guiar al jurado popular: “Decir ‘no culpable’ no es negar ni minimizar el dolor de nadie. Es decir que, con la prueba que se trajo a este juicio, el Estado, en cabeza del Ministerio Público Fiscal, no logró demostrar más allá de toda duda razonable que César Sena sea culpable de homicidio”.

Recordó que toda persona llega al juicio amparada por el principio de inocencia y que es carga de la acusación derribar ese estado con evidencia sólida: “Ese estado de inocencia no tenemos que probarlo nosotros. Lo tienen que destruir ellos. Y con lo que trajeron, no lo lograron. Por eso, lo único compatible con la Constitución, la ley y el juramento que ustedes prestaron es un solo veredicto: no culpable para César Sena”.

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