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17 JUN. 2019

Feminización de la pobreza

Leticia Valle Lisboa, titular de la consultora Valle Lisboa y Asociados, analizó la inflación y cómo impacta particularmente entre las mujeres.

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Tachangou

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“Nunca tomamos real dimensión cómo impacta la inflación en los diferentes sectores de la sociedad. Las mujeres con los índices económicos, somos las que peor las vamos a pasar”, afirmó.

“Partiendo desde la estructura histórica y social, las mujeres venimos estando a cargo de las ‘tareas de cuidado’. Es decir, el cuidado de los niños más allá de la decisión de tenerlos o no, el rol maternal, el cuidado de los adultos mayores y de la casa. Esto es cultural, no hay nada científico o biológico que deba ser así”, contextualizó.

También hizo foco en la cuestión laboral. Recalcó en ese sentido que la inflación en lo que va del año es de más de 50%, con alimentos que aumentaron más de 60%. “¿Qué significan estos números?”, se preguntó.

“Si pensamos en un hogar pobre, es decir más del 50% de la población, pensamos en que viene la madre del trabajo, compra la comida, hace la comida, sino que también se relega al último lugar para comer. Que coman primero los niños y los varones primero. Es así lo cultural. La sociedad dice ‘qué buena madre’”, mencionó.

Pidió imaginar además a una niña indígena y que además vive alejada de los centros urbanos.

De esa misma manera, repasó otros deterioros de los derechos a la mujer, como podría ser la jubilación para las amas de casa. Pero también en la atención de salud pública.

“La mujer está atravesada por todos los índices económicos que te puedas imaginar por la violencia económica. Estamos hablando de una violación de los derechos humanos, ya que es el Estado es el único que puede hacerlo”, resaltó.

“Las mujeres son las que más están pagando el pato. Y que se jodan por mujeres”, disparó, aclarando que es una ironía.

“Esto se ha profundizado en los últimos años. La mujer dejó de tomar leche, el salario sigue siendo inferior, se ponen al hombro la olla, la informalidad laboral entre las mujeres también es mayor”, continuó.

“En Chaco, cuatro de cada 10 personas son pobres. Y, una de cada 10, es indigente. Es decir que la mitad de la población es pobre. De ese porcentaje, la mayoría son niños y mujeres”, analizó.

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