Chiquita, la perra que tiene asistencia perfecta al Jardín de Infantes
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Chiquita, la perra que tiene asistencia perfecta al Jardín de Infantes

Por Nahuel Bustos Domecq

De las historias que uno puede hallar en las redes sociales, siempre es bueno destacar aquellas que son inspiradoras. No solo por su peculiaridad sino por la empatía que despiertan sus protagonistas, algo que usualmente las mascotas traen incorporado. Esto es lo que sucede con "Chiquita", una mestiza que regularmente asiste al Jardín de Infantes N° 219 de Pampa del Infierno para disfrutar con los chicos de la sala amarilla de jornadas de cuentos, juegos e incluso bailes. Aquí, el testimonio de la seño Soledad Claudiani y Adriana Juárez, directora de la institución que saltó a la fama a partir de una viralización en Facebook.


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Club Social

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27/09/2021
 /  libertaddigital.com
 -  Cultura  /  Redacción: Nahuel Bustos Domecq

Para todos los amantes de los animales, nuestras mascotas resultan estrellas en un universo infinito al que iluminan con su presencia. Puede ser una morisqueta, un truco o simplemente un hábito que termina convirtiéndose en algo llamativo. Esto en cualquier historia resulta totalmente enternecedor, en especial si a ello le incluimos niños.

Es lo que sucede en el Jardín de Infantes N° 219 de la localidad de Pampa del Infierno donde la historia de Chiquita, una mestiza que pasó a formar parte de quienes asisten a la institución y en las últimas jornadas despertó la admiración de los chaqueños por contar con asistencia perfecta.

Soledad Claudiani, seño de la sala amarilla de cinco años, comentó que Chiquita (nombre que describe su tamaño) es una perrita adulta que acompaña a Timoteo, uno de sus alumnos quien vive en frente del jardín. "Nosotros tenemos dos mestizos más a los cuales cuidamos y damos de comer", aclaró.

La docente relató que la pequeña can acompañaba inicialmente a Timoteo y su mamá, luego se retiraba del jardín. Sin embargo, al pasar el tiempo su presencia se hizo más constante al punto de acostumbrarse a los chicos y asistir incluso cuando su amigo humano faltaba a clases.

"Ahora, si Timoteo falta un día por frío o lluvias, Chiquita viene igual y se queda en la sala sin faltar nunca. Se acomoda en un costadito, cuando hay juegos, juega, si hay baile, ella baila, y disfruta mucho de los cuentos acomodándose en la ronda con los chicos", contó Soledad.

La sala amarilla cuenta con un sistema lúdico para que los chicos puedan ir apropiándose de algunos saberes, en el que se destaca el registro de asistencia donde está el nombre y una foto de los pequeños. En este punto, Chiquita es tan parte del grupo que cuenta también con un pato amarillo en el que se halla su imagen.

Adriana Juárez, es directora del jardín de infantes, y destacó que la institución se encuentra en un barrio limítrofe donde abundan los animales abandonados. Por lo que eventualmente se intenta cuidarlos con campañas de vacunación y castración, por esta razón la comunidad educativa tiene una mirada más abierta con este tipo de situaciones.

"La mamá de Timoteo es maestra rural, por lo que va a trabajar muy temprano y el pequeño queda en el jardín. Así que Chiquita aprovecha para no estar sola en su casa", comenta. Adriana también señaló que se dialogó con los padres, quienes no tuvieron objeciones, y se aseguró que la pequeña mascota cuente con las vacunas correspondientes.

En cuanto a Timoteo y su relación con la situación, Adriana destaca que "está chocho" ya que "es como tener parte de su familia dentro de la sala". Esta característica es uno de los pilares que la institución intenta fortalecer en las prácticas pedagógicas diarias, donde, según Adriana, también se hace énfasis en la necesidad de promover un cuidado permanente de las mascotas.

"Estos valores, como el respeto y el reconocimiento hacia el otro, sea animal o persona, es muy importante trabajarlo con los chicos, en especial cuando los chicos vienen un poco decaídos y Chiquita se les sienta al lado, un momento donde una caricia enseguida los levanta", resalta.

Chiquita también forma en la fila para saludar a la bandera al momento del izamiento, mostrando así un hábito de compañerismo tanto para con los chicos como con las docentes.

El posteo que se viralizó fue en realidad una publicación destinada a los padres, pero su historia recorrió distintos puntos de la provincia logrando así enternecer a muchos. Convirtiéndose de esta manera en un pequeño ejemplo de cómo los animales también pueden hacernos encontrar con el extremo de humanidad que algunas veces los adultos olvidamos.

En esta nota: #historiasdevida

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